Entre charlas, anécdotas y sonrisas, Aymar estuvo acompañada por Germán Chiaraviglio, vicepresidente de la Comisión de Atletas del Comité Olímpico Argentino; Cecilia Carranza Saroli y Sebastián Crismanich, integrantes de la Comisión de Atletas; los oficiales de atletas del staff COA, Florencia Ponce de León y Guido Monis y Valentina Kogan, oficial de salvaguarda de la delegación.
Durante el encuentro, los representantes del COA le contaron sobre el trabajo que se realiza diariamente junto a los atletas, acompañándolos y generando espacios de escucha y contención a lo largo de su experiencia en los Juegos.
Para Aymar, volver a encontrarse con atletas que hoy transitan el camino que ella recorrió durante tantos años también tuvo un significado especial. Desde su propia experiencia, recordó lo intenso que puede ser formar parte de una selección y la importancia de valorar aquello que muchas veces, en plena competencia, puede quedar en segundo plano.
“Uno siempre quiere decir: ‘hay que disfrutarlo’. Y es verdad que sí, hay que disfrutarlo, pero también es entendible que es difícil hacerlo, porque hay un montón de presiones. Estamos todo el tiempo compitiendo con nosotros mismos”, reflexionó.
Y agregó una frase que resume buena parte de su mensaje: “Los años de selección pasan muy rápido y después uno los extraña un montón”.
Con la perspectiva que le dieron 20 años de carrera, Aymar reconoció que hoy mira de otra manera todo lo que vivió con la camiseta argentina. “Nunca imaginé que iba a pasar tan rápido mi carrera, fueron 20 años. Hoy valoro mucho más todo lo que disfruté con la camiseta argentina”, contó.
La emoción también apareció al hablar de los atletas que hoy tienen la posibilidad de defender al país. “La verdad me encantaría estar en el lugar de ustedes, en este momento, poder defender la camiseta argentina”, les confesó.
Pero su mensaje no se quedó solamente en la competencia. Aymar invitó a los atletas a disfrutar de todo aquello que hace única a una experiencia como los Juegos: los encuentros, las conversaciones, los vínculos que se construyen y la posibilidad de compartir con deportistas de distintas disciplinas.
“Disfruten estos momentos, más allá del entrenamiento y la competencia; estos momentos de poder compartir con otros atletas, de tener muchas charlas con esos atletas. Creo que uno se nutre de valores muy importantes”, señaló.
También puso en valor la oportunidad de vivir un Sudamericano en casa, algo que conoce desde su propia experiencia. “Esto no se repite. Vivir un Sudamericano en tu país no se da seguido”, destacó.
Antes de despedirse, Aymar dejó una última muestra de afecto y apoyo para la delegación argentina: “Quiero felicitarlos y decirles que vamos a estar todos pendientes de ustedes”.
La visita de una referente que marcó una época del deporte argentino se convirtió así en mucho más que un encuentro. Fue un momento para escuchar, compartir experiencias y recordar que detrás de cada competencia hay historias, emociones, aprendizajes y vínculos que permanecen mucho más allá de los resultados.
Porque representar a la Argentina es también eso: compartir, aprender, disfrutar y construir recuerdos que, como bien sabe “Lucha”, con el paso del tiempo se vuelven inolvidables.