LA NADADORA QUE DESAFIÓ SU ÉPOCA: JEANETTE CAMPBELL, UN EMBLEMA PARA LAS MUJERES ARGENTINAS

El 8 de marzo de 1916, mientras Europa ardía bajo la Primera Guerra Mundial, nacía en San Juan de Luz, Francia, una niña llamada a transformar para siempre la historia del deporte argentino: Jeanette Morven Campbell. El destino —caprichoso y casi poético— quiso que su fecha de nacimiento coincidiera con lo que hoy es el Día Internacional de la Mujer, y que su vida entera se convirtiera en una metáfora de perseverancia, talento y coraje.

 

 

El domingo, hubiera cumplido 110 años y el Comité Olímpico Argentino (COA) también celebra los 90 años de la medalla olímpica que la convirtió en la primera mujer argentina en subir a un podio olímpico. Su hazaña en Berlín 1936 no solo abrió caminos: derribó muros.

 

 

Jeanette, hija de un escocés y una argentina que quedaron varados en Europa por la guerra y debieron esperar hasta 1918 para regresar a Buenos Aires descubrió el agua en el Belgrano Athletic Club a los 6 años influenciada por su hermana Dorothy, también nadadora y campeona argentina.

 

 

A fuerza de brazadas, en 1932 empezó a batir récords sudamericanos con marcas que pronto la destacaron como una figura imparable del continente.

 


En 1935 brilló en el Sudamericano de Río de Janeiro, donde ganó tres medallas de oro —100 m, 400 m y la posta 4×100— y rompió nuevamente los récords regionales.

 

 

Ese mismo año adoptó la nacionalidad argentina con un objetivo claro: representar al país en los Juegos Olímpicos de Berlín 1936.

 

 

Se embarcó rumbo a Europa, convirtiéndose en la primera mujer argentina en integrar una delegación olímpica. De los 50 atletas, solo ella era mujer. Relató más tarde que los 21 días de travesía cruzando el Océano Atlántico fueron “los más aburridos de su vida”, pero la historia se encargaría de recompensarla.

 

 

Ya en Berlín, Jeanette se convirtió en una figura magnética para el público mundial. Ganó su serie eliminatoria y semifinal, igualando y luego batiendo el récord olímpico con tiempos de 1:06.8 y 1:06.6.

 

 

El 9 de agosto llegó la final de los 100 metros libres. Lideró gran parte de la carrera, pero la holandesa Hendrika Mastenbroek logró superarla en los últimos metros. Jeanette ganó la medalla de plata, la primera medalla olímpica femenina para Argentina.

 

 

En Berlín también fue elegida “Miss Olimpia”, admirada por atletas de todo el mundo por su elegancia y presencia. Incluso llegó a recibir propuestas para trabajar en Hollywood tras los juegos.

 

 

Su carrera deportiva se vio interrumpida por la Segunda Guerra Mundial, pero su legado jamás se detuvo. Fue abanderada argentina en la inauguración de los Juegos Olímpicos de Tokio 1964 y en 1991 ingresó al Salón Internacional de la Fama de la Natación.

 

 

Jeanette Campbell murió en Buenos Aires el 15 de enero de 2003, pero su figura sigue brillando en cada mujer argentina que compite, en cada atleta que abre caminos donde antes no los había.

 

 

En conmemoración al Día Internacional de la Mujer el Comité Olímpico Argentino (COA) recuerda a Jeanette Campbell no solo como la primera medallista olímpica argentina, sino como una pionera que rompió barreras en una época donde el deporte femenino era una excepción. Susana Peper, su hija, acompañada por su nieta Patricia Cavanagh recibieron de manos de las màximas autoridades del COA una réplica de “Energía Olímpica”, obra de Rogelio Polesello

 


A 110 años de su nacimiento y 90 años de su medalla, Jeanette Campbell sigue siendo una luz que guía. Una luz que —como ella— nada hacia adelante, sin miedo, sin pausa, sin límites.