La alianza representa una apuesta estratégica para reducir la brecha existente entre el deporte de alto rendimiento y los avances científicos. En un contexto cada vez más competitivo, donde las diferencias entre alcanzar o no un podio suelen definirse por detalles mínimos, el acceso a herramientas de análisis de datos, modelos predictivos y nuevas metodologías de trabajo puede transformarse en un factor decisivo para entrenadores y atletas.
El acuerdo fue suscripto por el presidente del COA, Mario Moccia; el secretario general, Víctor Sergio Groupierre; y el decano de la FCEN-UBA, Guillermo Durán. También participaron de la firma la vicepresidenta del COA Alicia Masoni de Morea; la presidenta de la Comisión Entorno del Atleta del COA, Laura Martinel, impulsora de esta iniciativa; el entrenador Sergio Turiace, integrante de dicha comisión; María Julia Garisoain, primera vocal del Comité Olímpico Argentino; Diego Weinberg, secretario adjunto de Relaciones Institucionales de la FCEN-UBA; y Diego Brunetti, personal técnico del Instituto de Cálculo e integrante del CONICET. No pudo estar presente Pablo Mislej, docente del Instituto de Cálculo y responsable de vinculaciones con terceros de la Facultad e investigador del CONICET, quien trabajó mancomunadamente con Martinel en impulsar el convenio.
Durante el encuentro, Mario Moccia destacó la importancia de incorporar nuevas herramientas al servicio del deporte argentino y sostuvo que el convenio permitirá fortalecer el trabajo que desarrollan los entrenadores. “Es importante firmar este acuerdo con una universidad tan prestigiosa y que nos puedan proveer herramientas para hacer mejor nuestro trabajo”, expresó. Además, remarcó que la creación de la Comisión Entorno del Atleta responde a la necesidad de brindar mejores condiciones a deportistas y cuerpos técnicos, promoviendo una visión integral de la preparación deportiva.
El titular del COA también señaló que el desafío es avanzar hacia una mayor profesionalización del entrenamiento. “Cuando uno aplica ciencia, metodología y análisis de datos, genera un plus. Tenemos que dar ese salto de calidad y que los entrenadores sean conscientes de la importancia que tiene hacerlo”, afirmó. En esa línea, destacó que el deporte moderno requiere integrar el conocimiento científico a la preparación deportiva para mejorar la competitividad internacional.
Por su parte, Guillermo Durán celebró el inicio de esta cooperación institucional y recordó la trayectoria de la Facultad en el desarrollo de proyectos vinculados a la analítica deportiva. “Venimos trabajando hace más de veinte años en análisis de datos aplicados al deporte y la posibilidad de expandirnos a disciplinas olímpicas nos resulta sumamente interesante”, señaló.
El decano de Exactas explicó además que el convenio permitirá que estudiantes avanzados participen en proyectos vinculados al alto rendimiento. “La posibilidad de que tesistas e investigadores trabajen sobre problemas concretos del deporte genera un beneficio mutuo: los estudiantes desarrollan experiencias de enorme valor y el movimiento olímpico puede acceder a conocimiento especializado sin necesidad de grandes estructuras iniciales”, indicó.
Durán remarcó que la utilización inteligente de los datos ya forma parte de los procesos de entrenamiento de las principales potencias deportivas del mundo. “Hoy es fundamental cuantificar, analizar y aprovechar al máximo la información disponible para mejorar el rendimiento. Muchas veces la diferencia en la elite está en esos pequeños detalles”, aseguró.
Laura Martinel, presidenta de la Comisión Entorno del Atleta del COA, destacó que esta alianza puede representar un punto de inflexión para el deporte olímpico argentino. “Estoy convencida de que, si sabemos aprovecharlo, este convenio puede generar un salto de calidad. Los entrenadores acumulamos muchísima información y datos, pero muchas veces nos faltan herramientas para analizarlos y transformarlos en conocimiento útil para la toma de decisiones”, explicó.
Martinel ejemplificó que numerosos entrenadores cuentan con años de registros de rendimiento, métricas y evaluaciones que aún no pueden explotarse en toda su dimensión. “Si logramos poner esa información en manos de los científicos e investigadores de Exactas, seguramente podremos encontrar respuestas nuevas para potenciar el rendimiento de nuestros atletas. Ese es el verdadero valor de esta alianza”, sostuvo.
A su turno, Sergio Turiace resaltó el impacto concreto que puede tener el análisis de datos en disciplinas donde las diferencias competitivas son mínimas. “En el máximo nivel olímpico, una decisión tomada a partir de información precisa puede significar la diferencia entre una medalla y un cuarto puesto. Entender mejor cuándo realizar un esfuerzo, cómo administrar una competencia o dónde corregir aspectos técnicos puede cambiar el resultado final”, señaló.
Asimismo, subrayó que el convenio no sólo beneficiará a los deportistas consolidados, sino también a las nuevas generaciones. “Trabajar desde edades tempranas con herramientas científicas permitirá que nuestros jóvenes atletas eviten errores, optimicen procesos y lleguen mejor preparados a las grandes competiciones internacionales”, agregó.
Diego Weinberg, secretario adjunto de Relaciones Institucionales de la FCEN-UBA, subrayó que para la Facultad esta iniciativa también representa una oportunidad de crecimiento institucional. “La incorporación del Comité Olímpico Argentino a nuestra red de socios estratégicos nos va a potenciar muchísimo. Queremos construir un vínculo de largo plazo que nos permita detectar necesidades concretas y desarrollar proyectos específicos para responder a ellas”, dijo.
Además, explicó que la colaboración puede abrir nuevas oportunidades de financiamiento para investigaciones aplicadas al deporte y contribuir a la construcción futura de áreas especializadas en análisis de datos deportivos. “Nuestro objetivo es que esta relación no se limite a proyectos puntuales, sino que permita generar capacidades permanentes, formar recursos humanos especializados y acompañar el crecimiento del deporte argentino desde la ciencia y la innovación”, concluyó.
El convenio tendrá una vigencia de cinco años y prevé el desarrollo de iniciativas vinculadas al análisis del rendimiento, estudio de patrones de competencia, análisis de rivales, proyección de escenarios deportivos y generación de herramientas destinadas a entrenadores, cuerpos técnicos y atletas. La articulación entre el conocimiento científico y las necesidades concretas del alto rendimiento busca consolidar una nueva cultura de trabajo interdisciplinario, en la que ciencia y deporte unan capacidades para impulsar el desarrollo del movimiento olímpico argentino.
