EL VALOR DE COMPETIR EN CASA: LA EMOCIÓN ARGENTINA YA SE VIVE EN LA VILLA SURAMERICANA

EL VALOR DE COMPETIR EN CASA: LA EMOCIÓN ARGENTINA YA SE VIVE EN LA VILLA SURAMERICANA Prensa COA-SDN

 

Tras la ceremonia de izamiento de banderas en la Villa Suramericana, la delegación argentina comenzó a palpitar el inicio de las competencias con una emoción particular. Con las banderas de los 15 países participantes flameando en el recinto, los atletas nacionales destacaron el significado especial de representar al país en territorio propio y de vivir, desde adentro, una edición atravesada por la localía, el acompañamiento del público y la expectativa deportiva.

 

 

El jefe de misión de la Delegación Argentina, Carlos Ferrea, junto con los referentes del equipo nacional Macarena Ceballos y Nicolás Capogrosso, compartieron sus sensaciones antes del inicio de las competencias. Los tres coincidieron en la emoción de competir en el país y en el valor simbólico de hacerlo ante familiares, amigos y el público argentino.”

 

 

Ceballos abrió su testimonio con una definición que resume el clima de la delegación: “La verdad que es un orgullo muy grande poder estar una vez más representando a Argentina. Estos son mis terceros Juegos Suramericanos, así que estoy muy contenta de poder estar”. La nadadora también resaltó el impacto que genera el apoyo local en una disciplina de carácter individual como la natación: “Es muy difícil que nos vayan a ver a los torneos. La suerte esta de ser locales es que viene mi familia, amigos, la familia de mis compañeros... En natación es un deporte muy individual y sacamos un plus extra como equipo al sentir la hinchada cada vez que entramos a la pileta, así que eso nos levanta un montón”.

 

 

En la misma línea, Capogrosso valoró la posibilidad de cerrar una extensa temporada internacional en casa y rodeado de sus afectos: “Venimos de una gira muy larga, de muchos meses. Terminarlo acá con mi familia, con mis amigos que ya están todos con entradas para el domingo, es algo que para nosotros no es común. Habitualmente vivimos viajando y jugando afuera y mucho tiempo solos, entonces para mí estar en la ciudad y representar otra vez a Argentina, que también son mis terceros Juegos Suramericanos, es muy lindo y me siento muy orgulloso de poder estar de vuelta”.

 

 

Más allá de la expectativa competitiva, el jugador de beach volley hizo hincapié en la necesidad de encontrar un equilibrio entre la responsabilidad deportiva y el disfrute de una experiencia única: “Siempre me costó disfrutar estas competencias porque uno viene con responsabilidades y quiere ganar, entonces cuesta decir ‘vengo acá a disfrutar los Juegos y a pasarla bien’, porque es difícil. Sabemos todos que tenemos presión y queremos llegar al objetivo de ganar una medalla. Pero también, con la trayectoria y los años, siento que hay que disfrutar estar en casa, que es muy importante. Uno nunca sabe cuándo va a ser el último Juego, entonces hay que vivirlo como si fuese el último”.

 

 

Ceballos, por su parte, recordó su recorrido dentro del equipo argentino y dejó un mensaje para los atletas más jóvenes de la delegación: “En 2014 fui la más chica de la delegación y hoy me toca ser una de las más grandes. Así que quiero disfrutar, hacer partícipes a los más chicos de que disfruten con nosotros, que nos contagien esa inocencia que tienen y hacer que seamos solo un equipo”. En ese sentido, remarcó que la experiencia no solo se mide por los resultados, sino también por la posibilidad de compartir el camino con nuevas generaciones del deporte argentino.

 

 

Respecto al impacto de la localía para la delegación argentina, Carlos Ferrea consideró que el acompañamiento del público puede transformarse en un factor decisivo: "Por supuesto, necesitamos que todos los argentinos estén apoyando, que todos los santafesinos estén a pleno, colmando todas las instalaciones. Realmente nos sacamos el sombrero por la calidad de todos los establecimientos deportivos que se han hecho para estos Juegos".

 

 

Además, el jefe de misión subrayó el valor humano de esta experiencia para todo el equipo argentino: “Detrás de cada deportista hay años de esfuerzo, de sacrificios silenciosos, de familias que acompañan y de entrenadores que empujan todos los días. Verlos hoy acá, con la celeste y blanca, compitiendo en casa y sintiendo el aliento de nuestra gente, emociona profundamente. Para nosotros es un orgullo enorme acompañarlos en este camino y saber que cada uno va a dejar todo por Argentina”.

 

 

Finalmente, envió un mensaje a los atletas argentinos que comenzarán a competir en los próximos días:  "Lo más importante es que lo disfruten. Siempre decimos que somos argentinos y venimos a ganar, más aún cuando competimos en casa. Pero el atleta argentino no necesita esas palabras: siempre deja todo y siempre da lo mejor. Estando aquí en Argentina tendrá un plus extra".

 

 

En cada integrante de la delegación argentina ya comenzó a respirarse el espíritu de los Juegos. Entre la responsabilidad competitiva, el orgullo de vestir los colores nacionales y la oportunidad de hacerlo con el aliento de la gente cercana, los deportistas buscarán alcanzar sus máximos objetivos en una edición que promete quedar en la historia del deporte sudamericano y que, para muchos de ellos, tendrá el valor agregado de competir en casa.