El museo funciona en una casona patrimonial ubicada en Roca y la Costa, en el sector de Playa Grande, y lleva el nombre ALA MOANA SURF CHALET. El espacio combina museo, surfshop y café, y propone un recorrido por la historia del surf argentino e internacional, exhibiendo la evolución de las tablas —desde las primeras de madera hasta las de fibra—, indumentaria, trajes y objetos icónicos que forman parte de la cultura del surf.
La muestra reúne piezas que Fernando Aguerre coleccionó a lo largo de más de 50 años vinculados al surf, con 45 años dedicados a la conformación de este patrimonio. La colección incluye tablas de principios del siglo XX provenientes de Hawái, tablas utilizadas por campeones mundiales, lycras de competencias, trajes de baño y de neoprene de distintas épocas, además de trofeos, cartas y otros objetos que reflejan la historia grande del surf nacional e internacional.
En relación con la visita, Moccia agregó: “Nosotros estuvimos acompañándolo, conociendo el lugar, entregándole un diploma en reconocimiento a la gestión que viene desarrollando Fernando a nivel del surf mundial, y en este caso, en la ciudad de Mar del Plata. Es un orgullo para nosotros que se puedan realizar emprendimientos como este y realmente nos vamos muy felices porque sabemos que va a ser muy útil para toda la gente que ama el surf, que lo vive todos los días y que obviamente lo disfruta”.
La preservación y difusión de la historia del surf y de la cultura de playa ha sido una constante en la trayectoria de Aguerre, quien desempeñó un rol clave en la proyección global de este deporte y en su incorporación al programa olímpico. En mayo de 1994 fue elegido presidente de la Asociación Internacional de Surf y lideró el proceso que culminó con el reconocimiento del surf por parte del Comité Olímpico Internacional en 1997.
Además, fundó la Asociación Argentina de Surf en 1978 y cofundó en 1992 la Asociación Panamericana de Surf. En agosto de 2018, ingresó al Paseo de la Fama del Surf, con una baldosa con su nombre en Main Street de Huntington Beach, junto a otras leyendas de este deporte.
Con esta inauguración, Mar del Plata suma un espacio que trasciende el concepto tradicional de museo: una verdadera memoria viva del surf argentino y de su espíritu. Un lugar donde se respira comunidad, cultura y mar, y que invita a revivir los orígenes de este deporte.
