Vilchez-Mosca se consagraron campeonas tras imponerse en la final ante las chilenas Kimberley Ahumada-Catalina Arancibia por 6-2 y 6-3. Las argentinas habían iniciado su camino en el Grupo con victorias sobre las uruguayas Camila David de Lima-Camila Belassi por 6-1 y 6-2; las ecuatorianas Alejandra Álvarez-Marines Holguín por 6-0 y 6-4; y las paraguayas Olga Bareiro-Mariana Salsamendi por 6-1 y 6-0.
En las semifinales, Vilchez-Mosca mantuvieron su contundencia y derrotaron a las peruanas María Torres-Nicole Aragonés por 6-1 y 6-1 para acceder a la definición por la medalla de oro, que finalmente quedó en manos argentinas.
En el doble masculino, Contreras-Piotto alcanzaron la final luego de una campaña sin derrotas. En el Grupo A vencieron a los bolivianos Mateo Torrelio-Claudio Oropeza por 6-1 y 6-0; a los peruanos Octavio Ceballos-Sergio Monges por 6-0 y 6-2; y a los chilenos Matías Negrete-Daniel Salinas por 6-2 y 6-4.
En semifinales, los argentinos superaron a los uruguayos Higor Ensslin-Juan Artia por 6-0 y 7-6 (6), resultado que les permitió avanzar al partido decisivo. En la final, Contreras-Piotto cayeron ante los paraguayos Martín Abud-Facundo Dehnike por 6-4 y 7-6 (5), y se quedaron con la medalla de plata.
La actuación argentina en Rafaela ratificó el nivel que históricamente ha exhibido el padel en nuestro país y, al mismo tiempo, quedó inscripta en un capítulo especial para la disciplina: por primera vez, el padel formó parte oficialmente del programa de los Juegos Suramericanos.
