ARGENTINA ARRANCÓ LA PRIMERA GRAN OVACIÓN

La delegación argenina fue ovacionada. La delegación argenina fue ovacionada. Prensa COA / ENARD

El reloj marcaba las 20:59 cuando Luis Scola apareció en el estadio haciendo flamear la bandera argentina. Era la décima delegación que ingresaba al mítico Maracaná, detrás de la tradicional apertura de Grecia, pero fue la primera en arrancar una ovación desde todos los rincones del estadio.

 

Si bien al principio algunos intentaron silbar a los atletas argentinos, vestidos con una elegancia muy particular (saco y corbata azul, camisa, pantalón o pollera y zapatillas blancas), la inmensa mayoría recibió a Argentina con una ovación sólo superada, obviamente, por Brasil y por la representación de atletas refugiados.

 

 

También fueron muy aplaudidos los países sudamericanos, los que sufrieron conflictos internos o externos en sus naciones, Portugal, España, México y Estados Unidos.

Las chicas del hockey sobre césped, los chicos del hockey masculino, algunos compañeros “Luifa”, los integrantes del equipo de boxeo, y de los seleccionados de handball masculino y femenino, los representantes del rugby seven, vela, esgrima y canotaje, entre otros, formaron parte de la comitiva argentina.

 

La alegría se generalizó en la delegación desde el mismo momento en que salieron a la cancha. Los atletas argentinos recorrieron la pista, hasta ubicarse en el lugar que les fue asignado, saludando a las cámaras de TV, riendo y saltando permanentemente. 
La trasmisión oficial, que ante la salida de cada delegación mostró a las máximas autoridades de esos países, tomó la imagen del presidente Mauricio Macri y de su esposa, Juliana Awada, quienes arribaron a Río de Janeiro especialmente para estar presente en la apertura de los Juegos.