LAS MELLIZAS SE LLEVARON LA PLATA, PERO VALEN ORO

Etel y Sofía Sanchez, felices con la medalla de plata. Etel y Sofía Sanchez, felices con la medalla de plata. Prensa COA

El 23 de agosto de 1989 una noticia llenó de felicidad a Rosario, y más precisamente a la familia Sánchez. Habían nacido trillizos: Etel, Sofía y Tomás. Las dos mujeres, a los 8 años, empezaron a practicar natación en el Club Gimnasia y Esgrima de esa ciudad. Al poco tiempo vieron que una amiga hacía coreografías en el agua y se interesaron por el tema. Primero preguntaron y luego se animaron a hacerlo. Desde entonces, nunca más se alejaron del nado sincronizado. Lo que por entonces seguramente no imaginaban era que iban a ser las primeras en representar al país, en esa especialidad, en un Juego Olímpico: el de Londres 2012. Se ubicaron 22ª, entre las mejores 24 del mundo.

 

 

Hoy, en Santiago 2014, no sólo lograron la medalla de plata en nado sincronizado sino que se llevaron el reconocimiento del público chileno. “Estamos muy contentas porque sentimos que dejamos todo en el agua, que dejamos el alma y el corazón ahí adentro. Nos sentimos muy felices con esta medalla de plata. Ayer nos ilusionamos pensando que un oro podría haber cambiado la historia del nado sincronizado en la Argentina, pero estamos muy contentas con lo que conseguimos, porque dimos todo”, arrancó diciendo Sofía.

 

Etel agregó que “vinimos a Santiago con la ilusión de llevarnos la medalla de plata, pero cuando vimos que el nivel era tan parejo sentimos que así como podíamos alcanzar el oro ganándole a Brasil también las de abajo podían dejarnos afuera del podio. Por suerte pudimos llevarnos la medalla de plata y nos sentimos orgullosas de nosotras mismas y de nuestro equipo de trabajo, y del apoyo que nos brindan el Comité Olímpico Argentino y el Enard”.

 

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